lunes, 13 de octubre de 2008

"Reflexión de una loca en la montaña"


El jueves y el viernes de la semana pasada fuimos los cuatro cursos del turno tarde de campamento a Los Gigantes.
Estuvo muy bueno...
Primero la "joda" del colectivo (en realidad yo me la pasé durmiendo jaja), después escalar la montaña, sierra, monte o como se le llame a esa elevación (aunque en el proceso nos morimos de hambre, sed y cansancio), dormir una siesta abajo de la cima, ponernos melancólicos, tener pensamientos filosóficos, joder a la vuelta, comer pastas y chorearnos la pepsi para que dure jaja, jugar al quemado, "acostarse de dormir", hacer juego de luces con las linternas, cambiarnos 4 veces de carpas durante la noche (hacía mucho frío y en una carpa dormía 8 personas para darnos calor corporal, patético pero divertido jaj), ver las estrellas que no existen en la ciudad, tirarle una piedra al gallo que cantaba cuando queríamos dormir (pobre gallo, menos mal que no le apuntaron bien) ponerme crema para mi bronceado de hombre, comer asado, desarmar carpas con 50º centígrados, caminar a un arrollo, dormir otra siesta, llegar y dormir otra siesta, volver y dormir otra siesta...
Pero lo más raro para mi fue hacer una "definición de la vida" cuando descendíamos de la cima:
"La vida es como una montaña. Uno se puede encontrar con hermosos paisajes que resultan inolvidables, pero también puede toparse con piedras, piedras que son los problemas, que uno puede saltarlos y caminar sobre ellos para sacarles provecho. Y como en una montaña uno se encuentra con muchos problemas y muchos momentos hermosos, se termina cansado, y por eso es sufiente con escalarla una sola vez."

viernes, 12 de septiembre de 2008

El Hombre Que Se Creía Muerto

Había un señor muy aprencivo respecto de sus propias enfermedades y sobre todo, muy temeroso del día en que le llegara la muerte.
Un día, entre tantas ideas locas, se le ocurrió que quizas él ya estaba muerto. Entonces le preguntó a su mujer.
-Dime mujer ¿no estaré muerto yo?
La mujer rió y le dijo que se tocara las manos y los pies.
-Ves, ¡están tibios! Bien, eso quiere decir que estás vivo. Si estuvieras muerto, tus manos y tus pies estarían helados.
Al hombre le sonó muy razonable la respuesta y se tranquilizó.
Pocas semanas después, el hombre salió bajo la nieve a hachar algunos árboles. Cuando llegó al bosque se sacó los guantes y comenzó a hachar.
Sin pensarlo, se pasó la mano por la frente y notó que sus manos estaban frías. Acordándose de lo que le había dicho su esposa, se quitó los zapatos y las medias y confirmó con horror que sus pies también estaban helados.
En ese momento ya no le quedó ninguna duda, "se dió cuenta" de que estaba muerto.
-No es bueno que un muerto ande por ahí hachando árboles -se dijo. Así que dejó el hacha al lado de su mula y se tendió quieto en el piso helado, las manos en cruz sobre el pecho y los ojos cerrados.
A poco de estar tirado en el piso, una jauría comenzó a acercarse a las alforjas donde estaban las provisiones. Al ver que nada los paraba, destrozaron las alforjas y devoraron todo lo que había de comestible. El hombre pensó:
-Suerte que tienen que estoy muerto que si no, yo mismo los echaba a patadas.
La jauría siguió husmeando y descubrió el burro atado a un árbol. Fácil presa era de los filosos dientes de los perros. EL burro chilló y coceó pero el hombre pensaba qué lindo sería defenderlo, si no fuera porque él estaba muerto.
En algunos minutos dieron cuenta del burro, sólo algunos pocos perros seguía royendo algún hueso.
La jauría, insaciable, siguió rondando el lugar.
No pasó mucho tiempo hasta que uno de los perros olió del olor del hombre. Miró a su alrededor y vió al hachero tirado inmovil en el piso. Se acercó lentamente (muy lentamente porque el hombre era muy peligroso y engañador).
En pocos instantes todos los babeando sus fauces rodearon al hombre.
-Ahora me van a comer -pensó. -Si no estuviera muerto, otra sería la historia.
Los perros se acercaron.
... Y viendo su inaccion se lo comieron.

Yo Soy Peter

Era un Barsucho de mala muerte, en uno de los barrios más turbios de la ciudad.
El ambiente sórdido parecía extraído de una novela policial de la serie negra.
Un pianista borracho y ojeroso golpeaba un blues aburrido, en un ricón que apenas se divisaba entre la poca luz y el humo de cigarrillos apestosos.
De repente la puerta de abrió de una patada. El pianista cesó de toca y todas las miradas se dirigieron a la puerta.
Era una especie de gigante lleno de músculos que se le escapaban de su remera, con tatuajes en sus brazos de herrero.
Una terrible cicatriz en la mejilla le dabaaún más fiereza a su cara de expresión terrible.
Con una voz que helaba la sangre gritó:
-¿Quién es Peter?
Un silencio dneso y terrorífico se instaló en el bar.
El gigante avanzó dos pasos, agarro una silla y la arrojó contra un espejo.
-¿Quién es Peter?- Volvió a preguntar.
De una mesa laterral, un pequeño hombrecitode anteojos corrió su silla, sin hacer ruido caminó hacia el gigantón, con voz casi inaudible, susurró:
-Yo... yo soy Peter.
-Ah, vos sos Peter, yo soy Jack, ¡hijo de...!
Con una sola mano lo levantó en el aire y lo arrójo contra un espejo. Lo levantó y le pegó dos cachetadas que parecía que le arrancarían la cabeza. Después le aplastó los anteojos. Le destrozó la ropa y por último, lo tiró al piso y le saltó sobre el estómago.
Un pequeño hilo de sangre empezó a brotar de la comisura de la boca del hombrecito, quedó tirado en el piso semiinconciente.
El gigantón se acercó a la puerta de salida y antes de irse, dijo:
-Nadie se buerle de mi, nadie!!! -Y se fue.
Apenas la puerta se cerró, dos o tres hombres se acercaron a levantar a la víctima de la golpiza. Lo sentaron, le acercaron un whisky.
El hombrecito se limpió la sangre de la boca y empezó a reirse. Primero suavemente y después, a carcajadas.
La gente lo miró sorprendida.
¿Los golpes los habían dejado loco?
-Ustedes no entienden -dijo, y siguió riendo -Yo sí me burlé de ese idiota...
Lo otros no podían evitar la curiosidad y lo llenaron de preguntas:
¿Cuándo?
¿Cómo?
¿Con una mina?
¿Por guita?
¿Qué le hiciste?
¿Lo mandaste preso?
El hombre siguió riendo.
-No, no. ¡Yo me burlé de ese estúpido ahora, delante de todos. Porque yo... ja ja ja... yo...
...Yo no soy Peter!


Jorge Bucay

martes, 12 de agosto de 2008

Animarse a Volar

...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
-Ven – dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando...
-¿Qué vas a buscar volando?
-¿Por qué no te dejas de pavadas?
-Y además, ¿quién necesita?
Los más lúcidos también sentían miedo:
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso?
-¿Por qué no empiezas despacio?
-En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.
-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...
Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.
-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.
Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

Jorge Bucay

El Buscador

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

Jorge Bucay

Las Ranitas en la Crema

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema.
Inmediatamente sintieron que se hundían; era imposible nadar o flotar mucho tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente pero era inútil, sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sintieron que cada vez era más difícil salir a la superficie a respirar.
Una de ellas dijo en voz alta:- No puedo más. Es imposible salir de aquí, esta materia no es para nadar. Ya que voy a morir, no veo para qué prolongar este dolor. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril. Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapídez siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.
La otra rana, más persistente o quizás más tozuda, se dijo:- No hay caso! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo ya que la muerte me llega, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quisiera morir un segundo antes de que llegue mi hora. Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar un centímetro. Horas y horas!
De pronto ... de tanto patalear y agitar, agitar y patalear...la crema, se transformó en manteca.
La rana sorprendida dio un salto y patinando llegó hasta el borde del pote. Desde allí, sólo le quedaba ir croando alegremente de regreso a casa.

Jorge Bucay.

miércoles, 16 de julio de 2008

Amos de casas bebés

Qué chicos che... nunca vi que se limpiara con barro... y eso que ellos no vieron el chavo del ocho...

"Aprendiendo a limpiar" con Andrés y Stéfano

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En este capítulo se demostrará como aprovechar el barro para la limpieza del patio

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En este capítulo se demostrará como se exparse el barro para producir un buen enchastre al mejor estilo amos de casas babés.

domingo, 13 de enero de 2008

Basta!


Triste realidad



Un reflejo de la tranquilidad que se vive en latinoamérica.

Creo que debe ser dificil de comprender para estos ciudadanos irakies el por qué del bombardeo a sus casas...

Ahora voy a hacer un petitorio a la pared ya que este blog no es para popular... al señor presidente de Estados Unidos que se deje de meter en asuntos de otros paises como si el fuera el rey del maundo tratando de dar ejemplo, y por favor deje a esta gente inocente en paz...

Basta de excusas... bin ladem no vive en Irak...lo que quieren es el petroleo...

Tanto que se habla de Hittler y este señor está cometiendo actos Genocidas!....Nada, absolutamente nada le da derecho a matar!

Por la frontera no se pasa...



Esta es una imagen de un soldado israeli apuntandole a una madre palestina y sus hijos... hasta cuándo la disputa entre hermanos?...hasta cuándo esta gente inocente, con el rotulo de terroristas va a tener que sufrir las humillaciones a las que las estan sometiendo?...

...Sí, hay que aceptar que se cometen muchos actos terroristas, pero tambien hay que aceptar que esta gente vive hace mas de 2000 años en ese territorio... una madre con sus hijos es capaz de portar una bomba?

viernes, 11 de enero de 2008

HAGAMOS ALGO!


Más de seais millones de niños por año mueren en Africa por desnutrición y enfermedades fatales tales como el sida... ellos necesitan urgente ayuda... por lo menos elevemos una oración a Dios por que ellos que lo necesitan...