viernes, 21 de agosto de 2009

DOS NÚMEROS MENOS

El hombre entra en la zapatería, un vendedor amable se le
acerca:
—¿En qué lo puedo servir, señor?
—Quisiera un par de zapatos negros como los de la
vidriera.
—Cómo no, señor. A ver, a ver... el número que busca...
debe ser... 41, ¿verdad?
—No, quiero un 39, por favor.
—Disculpe, señor, hace veinte años que trabajo en esto y
el número suyo debe ser 41, quizás 40, pero... ¿39?
—39 por favor.
—Disculpe, ¿me permite que le mida el pie?
—Mida lo que quiera, pero yo quiero un par de zapatos
39.
El vendedor saca de un cajón ese extraño aparato que
usan los vendedores de zapatos para medir pies y con
satisfacción, proclama:
—¿Vio? Como yo decía: ¡41!
—Dígame ¿quién va a pagar los zapatos usted o yo?
—Usted.
—Bien, entonces ¿me trae un 39?
El vendedor, entre resignado y sorprendido, va a buscar
el par de zapatos número 39. En el camino se da cuenta de lo
que pasa: los zapatos no son para él, seguramente son para
hacer un regalo.
—Señor, aquí los tiene: 39 negros.
—¿Me da un calzador?
—¿Se los va a poner?
—Sí. Claro.
—Son... ¿para usted?
—¡Sí! ¿Me trae el calzador?
El calzador era imprescindible para conseguir hacer
entrar ESE pie en ESE zapato. Después de varios intentos y de
ridículas posiciones, el cliente consigue meter todo el pie dentro
del zapato.
Entre ayes y gruñidos camina algunos pasos, con
dificultad, sobre la alfombra.
—Está bien. Los llevo.
El vendedor siente dolor en sus propios pies de sólo
imaginar los dedos aplastados dentro del 39.
—¿Se los envuelvo?
—No, gracias. Los llevo puestos.
El cliente sale del negocio y camina, como puede, las tres
cuadras que lo separan de su trabajo.
El hombre trabaja de cajero (¡!) en un banco.
A las cuatro de la tarde, después de haber pasado más de
seis horas parado dentro de esos zapatos, su cara está
desencajada, tiene las conjuntivas inyectadas y lágrimas caen
copiosamente de sus ojos.
Su compañero, de la caja de al lado, lo ha estado mirando
toda la tarde y está preocupado por él:
—¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?
—No. Son los zapatos.
—¿Qué pasa con los zapatos?
—Me aprietan.
—¿Qué pasó? ¿Se mojaron?
—No, son dos números más chicos que mi pie...
—¿De quién son?
—Míos.
—No entiendo. ¿No te duelen los pies?
—Me matan, los pies.
—¿Y entonces?
—Te explico –dice, tragando saliva—. Yo no vivo una vida
de grandes satisfacciones, en realidad, en los últimos tiempos
tengo muy pocos momentos agradables.
—¿Y?
—Yo me mato con estos zapatos. Sufro como un hijo de
puta, es verdad... Pero dentro de unas horas, cuando llegue a
mi casa y me los saque... ¿Te imaginas el placer?... Qué placer,
loco... ¡Qué placer!

Así se sienten los viernes después de estar toda la semana "padeciendo".

Echá un Vistazo!


Nadie merece vivir así.
Las estadísticas que presentó la Unicef este año revelan que más de la mitad de la población africana requieren alimentos con urgencia.

En África son 27 los paises que necesitan ayuda inmediata.

Los pocos recursos que hay son exportados, no existe una vista hacia el mercado interno. Estados Unidos y China se encargar de explotar este continente.

Más de dos millones de personas mueren por año a causa de la desnutrición, y 200 millones de personas la padecen.

Sufren de una gran sequía, por lo que la agricultura africana está en crisis. Sumado a todos los problemas mencionados anteriormente, los conflictos armados empeoran la situación.

Este continente es el que registra la mayor tasa de natalidad: ahí se encuentra el 23,5% de los nacimientos en todo el mundo, pero la mitad de mujeres embarazadas y niños mueren.

El sida tiene un lugar muy importante entre sus problemáticas: el 30% de las mujeres embarazadas quedan infectadas con sida y el 40% lo trasmite a sus hijos.

Esta enfermedad mata 6.000.000 de personas por día.






¿Triste? ¿Cuánta tristeza más necesitamos para determinarnos a hacer algo?

¿De qué nos quejamos? Echemos la vista hacia afuera. Nuestra vida es muy bella; podemos mejorar la de ellos, solo se necesita voluntad, y sobre todo mucho amor.



Reacción!



sábado, 15 de agosto de 2009

El Sentimiento que Salva


Amar.... el sentimiento más hermoso que se pueda encontrar en la fas del cielo y de la tierra.
Si hay amor todo lo demás sobra.
Leí un grafiti en la calle que decía que si hay amor sobran las leyes. Tiene toda la razón, si nos amáramos todos, no necesitaríamos que nos prohibieran herir al prójimo.
No importa cómo, ni la manera, no importa el tipo de amor que se tenga... amar a un amigo, a la familia, a un amor... no importa... lo que importa es amar.
Porque amando es como se vive, como se curan las heridas, como se perdona, incluso amando es como se salva el alma.
Amando a Jesús, como él nos amó, que se despojó de todo lo que tenía por nosotros y murió para que podamos vivir.
Y así es como estamos acá... vivos... con la misma posiblidad de amar... la posibilidad que Jesús nos dió.

viernes, 14 de agosto de 2009

Feliz día del zurdo!

AYER, 13 DE AGOSTO FUE EL DÍA DEL ZURDO.
FELIZ DÍA A TODOS LOS QUE ESCRIBEN CON LA MANO IZQUIERDA... INCLUYENDOME JAJA
DATO: SE DICE QUE EL SECTOR DOMINANTE DEL CEREBRO ES EL OPUESTO AL DE LA MANO CON EL QUE UNO ESCRIBE, EN NUESTRO CASO, EL SECTOR DERECHO, QUE ES LA PARTE DEL CEREBRO QUE DESARROLLA LAS HABILIDADES ARTÍSTICAS :D.

martes, 11 de agosto de 2009

Preguntas retumbantes

¿Cambié algo en tu existencia?
¿Te hice sentir importante alguna vez?
¿Te dije que te quiero?
¿Modifica algo en vos que yo te quiera?
¿Es bueno sentir algo?
¿Qué sería capaz de hacer por vos?
¿Qué sacrificaría por vos?
¿Qué sacrificarías por mi?
¿Vale la pena?
¿Qué van a pasar con mis sueños, con tus sueños?... ambos son tan separados...
¿Qué tengo que hacer?
¿A qué tengo que seguir?, ¿a mi mente o a mi corazón?
¿Lo racional siempre va a tener la respuesta correcta?
¿Qué pasa si lo que sigo no tiene nada que ver con lo racional?
¿Amar es racional?
¿Qué implica?


lunes, 10 de agosto de 2009

EL AMOR - corintios 13: 1-7

Si hablo las lenguas de los hombres y aún de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo discordante. Y si hablo de parte de Dios y entiendo sus propósitos secretos, y sé todas las cosas, y si tengo la fe necesaria para mover montaña, pero no tengo amor, de nada me sirve.
Tener amor es saber soportar, es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo.

jueves, 6 de agosto de 2009

martes, 4 de agosto de 2009

Sé Feliz


Cada día es una nueva oportunidad para volver a empezar.
Sentite afortunado y recordá cada vez que te despiertes que lo más importante no es "qué hora es" si no que estas vivo para poder contar que te despertaste tarde esta mañana.
No reprimas el amor, no te ahorres los abrazos, no aparentes ser una persona "dura"; hay mucha gente que está necesitando tu cariño.
Si la pasaste mal, alegrate de que todo quedó atrás y de que pudiste superarlo, alegrate de haber pasado por ello porque otras personas pasan por lo mismo y necesitan tu apoyo.
Si te está pasando algo, perseverá que nada dura para siempre.
Nunca reprimas tus sueños. Ellos te van a dar motivación cada día para esforzarte.

Sé feliz. La vida es corta, hay que vivirla bien...

No Alcanza

No alcanza el tiempo para decir todas las veces que quisiera cuán agradecida estoy.
No alcanzan los "te amo" cuando tengo que hablar de tí.
No me alcanzan los años para hacer todo lo que quiero hacer contigo.
No alcanzan los amaneceres para poder contemplarlos a tu lado.
No alcanzan las palabras.
No alcanzan las sonrisas para expresar lo que siento por tí.
No alcanzan las lágrimas para recordar todo lo bueno que hiciste por mí.
No alcanzan las horas del día para aprovecharlas con tu compañía.
No alcanzan los buenos calificativos para describirte.
No alcanzan las bocas para nombrar a cuántas personas salvaste.
No alcanza la sangre para devolverte la tuya.
No alcanzan las canciones para demostrar tu grandeza.

Simplemente... No alcanza....

Eres todo y mucho más...

sábado, 1 de agosto de 2009

La Debilidad es La Verdadera Fortaleza

Toda mi vida viví sobreviviendo.
Despertándo cada día con la esperanza de que las cosas mejoraran. Las situaciones inevitáblemente me exigieron hacerme fuerte; ya había pasado por muchas cosas, era obligatorio poder superar lo que viniera.
Un día me dí cuenta que no era fuerte. Sentí que quería morir; yo no había pedido venir al mundo para pasarla mal, no quería, no me resignaba, sentí que no era justo - ¿Para qué vivir con tanto dolor? Ni con mi mayor esfuerzo ni con todas mis fuerzas puedo soportar lo que pasa. Soy débil, no puedo y no quiero. Dios: quiero morir - decía.
Justamente en ese momento, cuando quedé rendida, cuando ya no importaba qué iba a pasar después y yo solamente quería dormir, fue ahí que comprendí que mi debilidad sería lo que me mantendría en pie.
Aceptando que nada puedo hacer por mi misma le dije a Dios que sólamente él podía sostenerme. Todo mi cansancio, todo mi sufrimiento, todas mis lágrimas se las dí a él para que me cuidara.
Desde ese momento empecé a vivir confiando. Me siento como una niña que camina segura a la mano de su padre, porque sé que Dios me va a cuidar cada vez que lo necesite.

lunes, 13 de octubre de 2008

"Reflexión de una loca en la montaña"


El jueves y el viernes de la semana pasada fuimos los cuatro cursos del turno tarde de campamento a Los Gigantes.
Estuvo muy bueno...
Primero la "joda" del colectivo (en realidad yo me la pasé durmiendo jaja), después escalar la montaña, sierra, monte o como se le llame a esa elevación (aunque en el proceso nos morimos de hambre, sed y cansancio), dormir una siesta abajo de la cima, ponernos melancólicos, tener pensamientos filosóficos, joder a la vuelta, comer pastas y chorearnos la pepsi para que dure jaja, jugar al quemado, "acostarse de dormir", hacer juego de luces con las linternas, cambiarnos 4 veces de carpas durante la noche (hacía mucho frío y en una carpa dormía 8 personas para darnos calor corporal, patético pero divertido jaj), ver las estrellas que no existen en la ciudad, tirarle una piedra al gallo que cantaba cuando queríamos dormir (pobre gallo, menos mal que no le apuntaron bien) ponerme crema para mi bronceado de hombre, comer asado, desarmar carpas con 50º centígrados, caminar a un arrollo, dormir otra siesta, llegar y dormir otra siesta, volver y dormir otra siesta...
Pero lo más raro para mi fue hacer una "definición de la vida" cuando descendíamos de la cima:
"La vida es como una montaña. Uno se puede encontrar con hermosos paisajes que resultan inolvidables, pero también puede toparse con piedras, piedras que son los problemas, que uno puede saltarlos y caminar sobre ellos para sacarles provecho. Y como en una montaña uno se encuentra con muchos problemas y muchos momentos hermosos, se termina cansado, y por eso es sufiente con escalarla una sola vez."

viernes, 12 de septiembre de 2008

El Hombre Que Se Creía Muerto

Había un señor muy aprencivo respecto de sus propias enfermedades y sobre todo, muy temeroso del día en que le llegara la muerte.
Un día, entre tantas ideas locas, se le ocurrió que quizas él ya estaba muerto. Entonces le preguntó a su mujer.
-Dime mujer ¿no estaré muerto yo?
La mujer rió y le dijo que se tocara las manos y los pies.
-Ves, ¡están tibios! Bien, eso quiere decir que estás vivo. Si estuvieras muerto, tus manos y tus pies estarían helados.
Al hombre le sonó muy razonable la respuesta y se tranquilizó.
Pocas semanas después, el hombre salió bajo la nieve a hachar algunos árboles. Cuando llegó al bosque se sacó los guantes y comenzó a hachar.
Sin pensarlo, se pasó la mano por la frente y notó que sus manos estaban frías. Acordándose de lo que le había dicho su esposa, se quitó los zapatos y las medias y confirmó con horror que sus pies también estaban helados.
En ese momento ya no le quedó ninguna duda, "se dió cuenta" de que estaba muerto.
-No es bueno que un muerto ande por ahí hachando árboles -se dijo. Así que dejó el hacha al lado de su mula y se tendió quieto en el piso helado, las manos en cruz sobre el pecho y los ojos cerrados.
A poco de estar tirado en el piso, una jauría comenzó a acercarse a las alforjas donde estaban las provisiones. Al ver que nada los paraba, destrozaron las alforjas y devoraron todo lo que había de comestible. El hombre pensó:
-Suerte que tienen que estoy muerto que si no, yo mismo los echaba a patadas.
La jauría siguió husmeando y descubrió el burro atado a un árbol. Fácil presa era de los filosos dientes de los perros. EL burro chilló y coceó pero el hombre pensaba qué lindo sería defenderlo, si no fuera porque él estaba muerto.
En algunos minutos dieron cuenta del burro, sólo algunos pocos perros seguía royendo algún hueso.
La jauría, insaciable, siguió rondando el lugar.
No pasó mucho tiempo hasta que uno de los perros olió del olor del hombre. Miró a su alrededor y vió al hachero tirado inmovil en el piso. Se acercó lentamente (muy lentamente porque el hombre era muy peligroso y engañador).
En pocos instantes todos los babeando sus fauces rodearon al hombre.
-Ahora me van a comer -pensó. -Si no estuviera muerto, otra sería la historia.
Los perros se acercaron.
... Y viendo su inaccion se lo comieron.

Yo Soy Peter

Era un Barsucho de mala muerte, en uno de los barrios más turbios de la ciudad.
El ambiente sórdido parecía extraído de una novela policial de la serie negra.
Un pianista borracho y ojeroso golpeaba un blues aburrido, en un ricón que apenas se divisaba entre la poca luz y el humo de cigarrillos apestosos.
De repente la puerta de abrió de una patada. El pianista cesó de toca y todas las miradas se dirigieron a la puerta.
Era una especie de gigante lleno de músculos que se le escapaban de su remera, con tatuajes en sus brazos de herrero.
Una terrible cicatriz en la mejilla le dabaaún más fiereza a su cara de expresión terrible.
Con una voz que helaba la sangre gritó:
-¿Quién es Peter?
Un silencio dneso y terrorífico se instaló en el bar.
El gigante avanzó dos pasos, agarro una silla y la arrojó contra un espejo.
-¿Quién es Peter?- Volvió a preguntar.
De una mesa laterral, un pequeño hombrecitode anteojos corrió su silla, sin hacer ruido caminó hacia el gigantón, con voz casi inaudible, susurró:
-Yo... yo soy Peter.
-Ah, vos sos Peter, yo soy Jack, ¡hijo de...!
Con una sola mano lo levantó en el aire y lo arrójo contra un espejo. Lo levantó y le pegó dos cachetadas que parecía que le arrancarían la cabeza. Después le aplastó los anteojos. Le destrozó la ropa y por último, lo tiró al piso y le saltó sobre el estómago.
Un pequeño hilo de sangre empezó a brotar de la comisura de la boca del hombrecito, quedó tirado en el piso semiinconciente.
El gigantón se acercó a la puerta de salida y antes de irse, dijo:
-Nadie se buerle de mi, nadie!!! -Y se fue.
Apenas la puerta se cerró, dos o tres hombres se acercaron a levantar a la víctima de la golpiza. Lo sentaron, le acercaron un whisky.
El hombrecito se limpió la sangre de la boca y empezó a reirse. Primero suavemente y después, a carcajadas.
La gente lo miró sorprendida.
¿Los golpes los habían dejado loco?
-Ustedes no entienden -dijo, y siguió riendo -Yo sí me burlé de ese idiota...
Lo otros no podían evitar la curiosidad y lo llenaron de preguntas:
¿Cuándo?
¿Cómo?
¿Con una mina?
¿Por guita?
¿Qué le hiciste?
¿Lo mandaste preso?
El hombre siguió riendo.
-No, no. ¡Yo me burlé de ese estúpido ahora, delante de todos. Porque yo... ja ja ja... yo...
...Yo no soy Peter!


Jorge Bucay

martes, 12 de agosto de 2008

Animarse a Volar

...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
-Ven – dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando...
-¿Qué vas a buscar volando?
-¿Por qué no te dejas de pavadas?
-Y además, ¿quién necesita?
Los más lúcidos también sentían miedo:
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso?
-¿Por qué no empiezas despacio?
-En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.
-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...
Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.
-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.
Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

Jorge Bucay

El Buscador

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

Jorge Bucay

Las Ranitas en la Crema

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema.
Inmediatamente sintieron que se hundían; era imposible nadar o flotar mucho tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente pero era inútil, sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sintieron que cada vez era más difícil salir a la superficie a respirar.
Una de ellas dijo en voz alta:- No puedo más. Es imposible salir de aquí, esta materia no es para nadar. Ya que voy a morir, no veo para qué prolongar este dolor. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril. Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapídez siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.
La otra rana, más persistente o quizás más tozuda, se dijo:- No hay caso! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo ya que la muerte me llega, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quisiera morir un segundo antes de que llegue mi hora. Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar un centímetro. Horas y horas!
De pronto ... de tanto patalear y agitar, agitar y patalear...la crema, se transformó en manteca.
La rana sorprendida dio un salto y patinando llegó hasta el borde del pote. Desde allí, sólo le quedaba ir croando alegremente de regreso a casa.

Jorge Bucay.

miércoles, 16 de julio de 2008

Amos de casas bebés

Qué chicos che... nunca vi que se limpiara con barro... y eso que ellos no vieron el chavo del ocho...

"Aprendiendo a limpiar" con Andrés y Stéfano

En este capítulo se demostrará como aprovechar el barro para la limpieza del patio

En este capítulo se demostrará como se exparse el barro para producir un buen enchastre al mejor estilo amos de casas babés.