Inevitablemente estas novelas, sumados a la cantidad de películas románticas que vió durante su infancia, tuvieron una influencia marcada en su persona.
Se había convertido en un romántico crónico. Su concepción del amor estaba tan idealizada por esas novelas de un argumento repetido, que al cumplir 15 años decidió esperar al amor de su vida.
Estaba convencido de que en algún lugar del mundo estaba la persona destinada a vivir el resto de su vida con él, y también estaba convencido de que si el destino lo decidía, sea como sea, ellos deberían estar juntos.
Así que desde ese día en adelante sólo se dedicó a leer el diario y escuchar la radio, echado en la verdad, debajo del único árbol que daba la única sombra en el soleado, o más bien infernal pueblo que vivía. Su finalidad era la de esperar a su media naranja.
Hizo eso, perseverando por siempre.
Y un día, un día tan esperado... murió.
Y mientras estaba muerto, sucio y apretado en su pequeña lápida pensaba "¿¡Qué
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